Anibal Troilo: El Bandoneón mayor de Buenos Aires

Anibal Troilo, el Bandoneón mayor de Buenos Aires, en 1930 tenía 16 años y pantalones cortos cuando decidió abandonar sus estudios en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini; había sido contratado por el violinista Elvino Vardaro para su famoso quinteto, en el que militaban Osvaldo Pugliese, Alfredo Gobbi y Ciriaco Ortiz, un amigo para siempre.

Troilo y ese bandoneón pasaron por las orquestas de Juan Maglio “Pacho”, Julio de Caro, Juan D’Arienzo, Ángel D’Agostino y Juan Carlos Cobián, hasta que en 1937 armó su Orquesta Típica  – que mantuvo con muchas variantes hasta sus últimos días – y debutó en la boîte Marabú, un subsuelo de Maipú 359, a pocos metros de Corrientes, cuya entrada se puede apreciar aún.Troilo jamás dejó de tener su Orquesta Típica, que al mismo tiempo varió constantemente de integrantes, y fue el mayor sobreviviente del desastre pergeñado por las productoras de discos y las emisoras de radio a partir de 1955, cuando todo lo popular y nacional se empezó a mirar de soslayo.

La primera formación de la orquesta de Troilo estaba integrada por Orlando Goñi, Enrique Kicho Díaz, Roberto Gianitelli, Juan Miguel Toto Rodríguez y el cantor Francisco Fiorentino; y por inexperiencia juvenil, falta de práctica y estilo de época tocaba “a la parrilla”, es decir, sin una orquestación orgánica ni dirección visible, solo repitiendo los aciertos alcanzados en los ensayos.

Las cosas cambiaron en los primeros años 40, cuando Piazzolla comenzó a escribirle los arreglos –Ástor estuvo allí entre 1939 y 1944 e incluso siguió haciéndolo luego de formar su propia agrupación-, y eso le aportó una definitiva identidad a una orquesta que solo murió cuando murió su líder, en 1975.

Al volver con su orquesta, Pichuco formó en paralelo un famoso dúo de solistas con el guitarrista Roberto Grela, que luego fue cuarteto –se pueden buscar grabaciones en las redes- y más adelante, en 1968, cuando su arte ya rozaba lo excelso, juntó su bandoneón al de Piazzolla para grabar joyas como “El motivo” y “Volver”.

En 1953, Troilo y Grela intervinieron en la obra musical “El patio de la Morocha”, de Cátulo Castillo, donde interpretaba el papel del bandoneonista Eduardo Arolas, pero esa no fue su única incursión en los escenarios; hasta días antes de su muerte participó en multitudinarias funciones en el teatro Odeón, en sociedad con el poeta Horacio Ferrer, sin saber que su vida estaba llegado a su fin.

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