Björn Borg: El inoxidable

Björn Borg compitió por primera vez en el All England Club cuando era un adolescente de facciones frescas hace 40 años. Sin embargo, en 1981 cuando hizo su último aparición ya había cambiado. El jugador se había convertido en un ícono deportivo.

Nueve fueron las visitas al césped británico con un registro de 51 victorias en 55 partidos (0.927)

Desde su derrota ante Arthur Ashe en cuartos de final en 1975 y la caída en la final de 1981 ante John McEnroe, el sueco alzó cinco títulos y dejó un récord de 41 victorias consecutivas en la catedral.

Con 17 años de edad, Borg se convirtió en la sorpresa de El Campeonato en 1973. Alcanzó los cuartos de final (perdió ante Taylor) y comenzó a sumar adeptos entre los fans del tenis. Era un distinto.

Lo que en realidad nadie sabía, era que el hito de Borg, ganar Roland Garros y Wimbledon en tres años consecutivos (1978-1980) nadie podría igualarlo.

Como resultado de su éxito sin precedentes en Wimbledon, Borg se convirtió en un esclavo de las cábalas.

En una época donde el juego se basaba en servir y bolear, Borg rompió la tendencia. “Un peloteo de cuatro tiempos en canchas de césped, era considerado mucho tiempo en esa época”, afirmó Gottfried. “Las pelotas de tenis comenzaron a ser más rápidas y el punto de tensión en las raquetas de madera era más pequeño”.

Sereno y seguro de sí mismo. Sin emociones, y calculador, Borg jugaba desde la línea de base. Fue uno de los primeros jugadores en golpear con un revés a dos manos y sus tiros de fondo se convertían en una herramienta insalvable para sus rivales.

Percy Rosberg había transformado el revés a dos manos de Borg cuando tenía 11 y 12 años. Años más tarde, Rosberg aconsejó a otro ex No. 1 del mundo, Stefan Edberg, campeón de Wimbledon 1988 y 1990, para vencerlo.

“Bjorn era el tipo de jugador que cuando las cosas se ponían realmente muy difícil él mostraba su mejor versión”, dijo Amritraj, quien movía la cabeza ante el recuerdo de perder por poco frente a Borg en la segunda ronda de Wimbledon 1979.

En ese momento, el césped de Wimbledon era muy rápido, se utilizaron pelotas claras y cada año un gran número de especialistas llegaban a la Catedral – Roscoe Tanner, Brian Gottfried, Raúl Ramírez, Dick Stockton, Peter McNamara, Peter Fleming y Mark Edmondson.

Borg ganó cinco coronas consecutivas en Wimbledon, superando a Ilie Nastase (1976), Connors (1977-1978), Tanner (1979) y McEnroe (1980).

Su último triunfo de Wimbledon y en particular, el cuarto set de su 1-6, 7-5, 6-3, 6-7 (16), 8-6 en la victoria sobre McEnroe, se ha convertido en una leyenda.

Dos meses más tarde, Borg y McEnroe disputaron su partido No. 14 y último en el circuito (7-7 global). Fue en la final del US Open, Al final de la temporada, Borg había decido apartarse del tenis.

El sueco tuvo un registro de 609-128 y ganó 64 títulos, un rendimiento del (.826) según el FedEx ATP Reliability Index. Borg pudo haber sido un hombre de pocas palabras, pero dejó una marca indeleble en este deporte.

Compartir