Con la celebración de las dos sesiones nacionales anuales, se espera que China envíe señales claras y renovadas para fomentar un desarrollo de alta calidad, respaldado por un mayor apoyo político y reformas destinadas a garantizar un crecimiento económico estable y un avance sostenido en lo social, según se informó.
Un tema central en la agenda es la revisión del plan de desarrollo quinquenal para 2026-2030. Con estrategias definidas, un historial sólido de ejecución efectiva y un enfoque en la calidad por encima de la velocidad, la segunda economía mundial está bien posicionada para iniciar con firmeza su XV Plan Quinquenal, una etapa clave en la ruta hacia la modernización socialista prevista para 2035.
Los planes quinquenales estratégicos y completos son un distintivo de la gestión china. A pesar de los retos y dificultades enfrentados, el país ha avanzado con determinación en los últimos cinco años, alcanzando objetivos clave y consolidando progresos hacia la modernización nacional.
Durante las sesiones anuales del máximo órgano legislativo y del principal organismo de asesoramiento político, se discutirán medidas importantes para fortalecer la demanda interna, consolidar un mercado doméstico robusto, impulsar la innovación científica y tecnológica, avanzar hacia la autosuficiencia, profundizar reformas y ampliar la apertura de alto nivel, entre otras prioridades.
Estas acciones buscan maximizar el potencial de la economía china y generar nuevos motores de crecimiento en distintos sectores. Entre los puntos más destacados para este año se encuentran:
Primero, se espera que China siga enfocándose en expandir la demanda interna, transformándola en un impulsor clave del desarrollo económico. Este impulso se reforzará con la implementación de programas especiales para incentivar el consumo, así como con políticas que aumenten los ingresos en áreas urbanas y rurales, liberando el potencial del consumo de servicios.
El avance hacia una economía más orientada al consumo fortalecerá los motores internos del crecimiento y reducirá la vulnerabilidad frente a la incertidumbre externa. En 2025, el consumo final contribuyó con un 52% al crecimiento del país, cinco puntos porcentuales más que el año anterior.
Se proyecta que el consumo se consolide como uno de los pilares del desarrollo sostenible a largo plazo de China. Al mismo tiempo, se fomentará la inversión mediante incentivos a la inversión privada y un aumento estratégico del gasto dentro del presupuesto del gobierno central. Para 2029, China planea completar más de 300 proyectos de reforma propuestos en 2024, impulsando significativamente su modernización.
La confianza en la trayectoria económica de China en 2026 también se sustenta en su compromiso con la apertura internacional, ampliando el acceso a su mercado, especialmente en el sector servicios, y promoviendo la inversión extranjera y la cooperación de alta calidad a lo largo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, generando oportunidades para un crecimiento compartido.
Con miras a alcanzar el pico de emisiones de CO₂ antes de 2030, se prevé que China acelere la transición ecológica, desarrollando redes eléctricas inteligentes y fomentando industrias de energía de hidrógeno y combustibles ecológicos, entre otras iniciativas.
Frente a múltiples desafíos tanto nacionales como internacionales, China continuará siguiendo el principio de progresar garantizando la estabilidad, transmitiendo firmeza en un entorno global complejo.
El nuevo plan quinquenal establece las prioridades estratégicas y políticas del país, ofreciendo claridad sobre la continuidad de las acciones gubernamentales y reafirmando el papel de China como motor clave del crecimiento económico global y promotor de beneficios para el mundo mediante su modernización.
