El maestro Mariano Mores

Tangos como Uno, Gricel, Taquito Militar, o Cafetín de Buenos Aires, con seguridad que aparecerán tarareados en todos lados.

Mariano Mores, pianista, compositor, director de orquesta, actor de cine, abuelo excéntrico, inmortalizó melodías que trascendieron los tiempos y, acunadas en las palabras precisas de los poetas más sentidos de la época, se convirtieron en un emblema de nuestro país.

Mariano Mores nació en San Telmo en febrero de 1918, época en que Carlos Gardel interpretaba Mi noche triste, sobre la melodía de Samuel Castriota y con poesía de Pascual Contursi (padre de Juan Carlos Contursi), uno de los primeros letristas de tango.

En 1939 cuando Ignacio Corsini grabó Cuartito azul, todo el ambiente porteño quiso saber quién era Marianito Mores. El tema fue un éxito y todas las orquestas de Buenos Aires lo interpretaban con sus diferentes cantores. El maestro Francisco Canaro lo invitó a formar parte de su orquesta por una semana con la finalidad de grabar el tema. Mariano Mores se quedo diez años.

Esos años junto a Canaro fueron moldeando su estilo personal de pianista, sus ideas de orquesta típica de aires sinfónicos y la sumatoria de instrumentos al bandoneón, violín y piano, que concretaría tiempo más tarde al conformar su propia orquesta. Entre 1939 y 1948, con la participación clave de los poetas Enrique Santos Discépolo, Cátulo Castillo, José María Contursi y Enrique Cadícamo, compuso la mayor parte de sus grandes obras: Gricel, Uno, Cristal, Adiós, Adiós Pampa mía, Sin palabras, El patio de la Morocha, En esta tarde gris, Cada vez que me recuerdes y Taquito militar, composición que en el año 2000 fue elegida por el voto popular como como la mejor milonga del siglo en un concurso organizado por la Legislatura porteña.

En 1948 Mores abandona la orquesta de Francisco Canaro e inicia su carrera solista. Hugo del Carril, Tania, Carlos Acuña, su hermano Enrique Lucero, Virginia Luque, Enrique Dumas y su hijo Nito, quien se sumo a su orquesta en 1966, fueron algunos de los cantores que formaron parte de sus proyectos musicales. La fusión del piano, bandoneón, guitarra eléctrica, órgano, percusión y bajo comenzaron a decir presente en sus creaciones.

En 1952, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, tocó por primera vez en el Teatro Colón. Taquito Militar fue la pieza elegida que homenajeaba a un ministro del gobierno. Junto a Alberto Castillo, Hugo del Carril, Nelly Omar y Antonio Tormo, Mores fue de los primeros músicos populares en ser parte de la programación del Teatro, pese a la poca aceptación de su público habitué.

También coqueteó con el cine y la televisión. Tuvo papeles protagónicos en películas como La doctora quiere tangos, junto a Mirta Legrand; Corrientes, calle de ensueños, donde además pudo tocar Cafetín de Buenos Aires; y La voz de mi ciudad.

Pese a todos los avatares políticos de la época, Mariano Mores siguió creando e innovando. El otro yo de Marcela y Bésame Petronila fueron dos comedias musicales que lo tuvieron como actor y productor. En esas experiencias creativas fundía la danza, la poesía, el humor y su piano, que cada vez se desprendía más de lo clásico.

Las décadas del ’60 y ’70 fueron fructíferas para un Mores que alternaba las grabaciones de discos, giras internacionales con su orquesta y participaciones en el cine. Su Orquesta Lírica Popular y su Sexteto Rítimico lo llevaron a recorrer el mundo. Su aceptación internacional hizo que en 1987 la Organización de Estados Americanos (OEA) le otorgase su premio Músicos Eruditos, reconocimiento que tuvo en su momento Alberto Ginastera.

En 1984, Mores se aferra aún más a su familia con sus proyectos musicales. Su hija Silvia, su nieto Gabriel, e incluso Mirna, quien cada tanto y desde siempre hacía fugaces apariciones en escena, compartieron conciertos junto al compositor.

Mariano Mores, uno de los iconos de la historia del Tango.

Compartir