El millonario proyecto global de infraestructuras de Europa para competir con China

El Global Gateway europeo será el contrapeso a la Ruta de la Seda china. Los críticos dicen que los proyectos son demasiado pequeños para tener peso geopolítico y la Comisión Europea responde que es sólo una primera lista y que habrá más.

La Unión Europea promete que en los cinco años que van de 2023 a 2027 se movilizarán 300.000 millones de euros para financiar esos proyectos, pero dinero fresquito europeo en forma de transferencias serán apenas 18.000 millones, el 6% del total. Otros 135.000 millones serán garantías para préstamos o directamente préstamos del Banco Europeo de Inversiones. Los 147.000 millones restantes deben venir del sector privado.

Los proyectos no son, por decirlo así, colosales, pero hay de todo y para medio planeta. Desde un cable de fibra óptica que unirá el norte de África con Chipre, Grecia, Italia, España y Francia hasta el desarrollo de energías renovables en Bangladesh o la compra de una flota de ómnibus eléctricos para Costa Rica.

Hay dinero para desarrollar producción de hidrógeno verde en Marruecos o para construir un aeropuerto en Djibouti, uno de los países donde China ha puesto la mira en la región del cuerno de África. En Chile se invertirá en producción de tierras raras o litio.

El reglamento del proyecto estima que la prioridad debe darse a la transición ecológica y digital, al transporte, a la investigación y a la educación, pero en la práctica se dará a los proyectos que han podido pactarse con los países que los recibirán.

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