El precio del gas divide a una Unión Europea presionada por la llegada del frío

La Unión Europea intenta consensuar un plan conjunto para frenar los altos precios del gas derivados de las sanciones a Rusia por la invasión a Ucrania, en una carrera contra reloj por la llegada del invierno.

Los países que se reunirán en Bruselas el 20 y 21 de octubre para una cumbre del Consejo Europeo están de acuerdo (con la excepción de Hungría) en la necesidad de intervenir el mercado energético y evitar que los ciudadanos y las empresas abonen facturas exorbitantes, pero el cómo hacerlo divide al bloque.

Una posición mayoritaria, respaldada por 15 estados miembro, quiere adoptar un precio tope a todo el gas importado a la UE, sin importar si proviene de Rusia o de otro mercado, si llega por gasoducto o por barco, como es el caso del gas natural licuado.

Es que los principales nuevos exportadores de gas a Europa (Noruega y Argelia por ducto y Estados Unidos, Qatar, Israel y Egipto por barco) se benefician de vender a montos que son cerca del 90% más altos que hace un año, sin considerar una reducción de los valores pese a ser, en algunos casos, naciones aliadas.

Por otro lado, un grupo encabezado por Alemania solamente quiere que el máximo se aplique al suministro que llega desde Rusia, con el argumento de que es mejor pagar más a poner en riesgo los contratos con otros proveedores, que podrían volver a redireccionar el suministro a países en los que no exista un techo.

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