Estados Unidos: Trump advirtió sobre una guerra económica con Rusia

El presidente de Estados Unidos, Trump, lanzó este martes un mensaje contundente: si su homólogo ruso, Vladímir Putin, no acepta un cese de hostilidades en Ucrania, Washington aplicará un paquete de sanciones económicas de gran dureza. No será una guerra mundial, pero sí un enfrentamiento económico, y ese escenario resultará muy dañino. Perjudicará a Rusia, y no es lo que deseo, señaló durante una reunión con su gabinete.

La advertencia se enmarca en una línea de acción que la administración Trump viene desplegando desde julio. En ese mes, el mandatario amenazó con imponer aranceles del 100% y sanciones secundarias a los países que compraran petróleo ruso, condicionando la medida a que Moscú aceptara un alto el fuego en un plazo de 50 días. Posteriormente, redujo la fecha límite al 8 de agosto. Esta estrategia combina presión financiera con eventuales beneficios comerciales, con la intención de abrir la puerta a una salida negociada.

En ese esquema se inscriben propuestas de cooperación energética, como el eventual regreso de Exxon Mobil al proyecto Sakhalin-1, la venta de equipos para gas natural licuado e incluso la posibilidad de que Estados Unidos adquiera rompehielos nucleares rusos. El enfoque mixto evidencia un doble juego: mientras se advierte con sanciones “extremadamente severas”, también se ofrece la chance de suavizar restricciones si Moscú muestra voluntad de negociar.

La ofensiva diplomática no es unilateral. Washington explora canales para conversaciones de seguridad más amplias, incluyendo la desnuclearización con Rusia y China, al tiempo que envía emisarios a Moscú y coordina con gobiernos europeos una estrategia común frente a la guerra en Ucrania.

Por el lado ruso, Putin se mantiene firme en su negativa a aceptar las condiciones occidentales. El Kremlin insiste en que cualquier negociación debe partir de compromisos políticos previos que hasta ahora resultan inaceptables para Occidente, y no ha dado señales de flexibilizar su postura.

El trasfondo económico sigue siendo decisivo. Tras el aislamiento internacional que sufre desde 2022, Moscú busca aliviar la presión a través de proyectos estratégicos como Sakhalin-1 o el desarrollo de gas natural en el Ártico. Para Estados Unidos, la clave está en que Rusia reduzca su dependencia tecnológica de China y vuelva a vincularse con Occidente, debilitando así la alianza con Beijing.

Compartir