La protesta del campo europeo llegó a las puertas de la Unión Europea

Cientos de agricultores, a bordo de tractores, convergieron frente a la sede de la Unión Europea en Bruselas en una manifestación que marca el clímax de dos semanas de protestas que comenzaron en Francia y se han extendido a Italia, Alemania, Portugal y Grecia.

Los manifestantes expresan su descontento por los elevados costos y trámites burocráticos que afectan la rentabilidad de su trabajo, exacerbando las tensiones ya existentes.

En un giro positivo para Francia, los dos mayores sindicatos agrarios que iniciaron las protestas han solicitado el fin de los bloqueos de rutas en el país, manteniendo, no obstante, las movilizaciones. Esto sigue a medidas anunciadas por el Gobierno francés, que incluyen un mayor control del origen de productos agrícolas, ayudas al sector ganadero y la suspensión temporal de un plan para reducir el uso de pesticidas.

Sin embargo, las protestas han trascendido las fronteras francesas, llegando a otros países europeos y generando preocupaciones sobre una escalada. Agricultores españoles, que amenazaron con unirse, serán recibidos por el Gobierno mañana.

Un punto de tensión clave es el acuerdo de libre comercio que la Unión Europea negocia desde hace 20 años con el bloque sudamericano Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay). Los agricultores argumentan que este acuerdo perjudicaría gravemente al sector agrícola europeo.

En Bruselas, los agricultores, en un espectáculo ruidoso con tractores y petardos, buscaron hacerse oír ante los líderes de los 27 países de la UE reunidos en una cumbre centrada en proporcionar ayuda financiera a Ucrania para su conflicto con Rusia. Aunque la agenda estaba enfocada en este tema, la protesta agraria logró infiltrarse en las discusiones.

El primer ministro belga, Alexander De Croo, destacó la necesidad de asegurar que los agricultores reciban precios justos y de aliviar la carga administrativa que enfrentan. Sin embargo, no se anunciaron concesiones inmediatas en la cumbre, aunque se aprobó un paquete de ayuda a Ucrania por 50.000 millones de euros.

Las protestas, lideradas en su mayoría por jóvenes agricultores, reflejan la presión creciente derivada de factores como el aumento de precios de la energía, la competencia extranjera más barata, la inflación y el cambio climático que afecta los cultivos.

La Comisión Europea respondió anunciando planes para proteger a los agricultores de exportaciones baratas de Ucrania y permitirles utilizar tierras antes obligadas a permanecer en barbecho por razones ambientales. Estos planes, aunque simbólicos, representan un gesto ante las demandas del sector agrario.

En la cumbre, líderes europeos indicaron que no aprobarán el acuerdo con Mercosur a menos que las importaciones cumplan con los mismos estándares regulatorios que los agricultores de la UE enfrentan. Además, se prometió aliviar la burocracia que a menudo afecta a los agricultores en su actividad.

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