Boca tuvo mayor posesión, pero sin profundidad ni claridad. Movió la pelota sin lastimar y, cada pérdida, dejó al descubierto problemas defensivos. Alan Velasco intentó desequilibrar por izquierda en su regreso a la titularidad, aunque sin precisión en los últimos metros y con una influencia que fue disminuyendo.
También se notó la diferencia entre jugadores de mayor jerarquía —como Lautaro Blanco, Leandro Paredes, Tomás Aranda y Adam Bareiro— y otros con poco rodaje, como Malcom Braida, Tomás Belmonte y Milton Giménez, quien, pese a convertir de penal, falló situaciones claras.
Independiente, necesitado de ganar, planteó un partido ordenado: cerró los costados y apostó a la contra con Matías Abaldo e Ignacio Malcorra. Tras un gran gol de Abaldo, el equipo pareció conformarse, lo que permitió a Boca avanzar más por empuje que por juego.
Antes del descanso llegó la polémica: Sebastián Valdez tocó a Velasco y, tras revisión del VAR, Andrés Merlos cobró penal. En medio de las protestas, Quinteros fue expulsado y Leandro Desábato dirigió el segundo tiempo.
En el complemento, Boca intentó con los ingresos de Bareiro y Miguel Merentiel, que le dieron más peso ofensivo, pero la falta de ideas lo hizo depender de errores rivales. La lluvia y el empuje del público no alcanzaron para cambiar la dinámica.
Independiente retrocedió por momentos, aunque luego se animó a adelantarse y cerró el partido con una línea de cinco. Incluso pudo ampliar la ventaja, pero le faltó decisión y frescura en ataque, con Gabriel Ávalos ya muy desgastado.
De esta manera Boca empató 1 a 1 con Independiente.
