Películas, libros y nuevas ediciones mantienen vivo a Woodstock

Un documental que ganó un Premio Oscar en 1970, una película más reciente que recrea las peripecias a los organizadores, diversas menciones en la literatura y posteriores ediciones, casi todas ellas bastante deslucidas, son algunos de los elementos que elevaron a la altura de mito al Festival de Woodstock y aún hoy mantienen viva la llama de ese acontecimiento socio – cultural.

Además de un disco en vivo con un resumen de lo ocurrido en el escenario, el festival quedó reflejado para la pantalla grande en el documental “Woodstock: tres días de paz y música”, dirigido por Michael Waidleigh, y editado y montado por un joven Martin Scorsese, el cual se proyectó durante años en las trasnoches de los cines porteños.

El 50° aniversario de su más famosa entrega iba a reeditar el popular encuentro y el hecho de que su organizador fuera el propio Michael Lang, dueño de la marca, resultaba una tentación para los nostálgicos.

Sin embargo, la disputa con el dueño del predio original, que obligó a Lang a buscar un escenario alternativo; la decisión de varios sponsors de abandonar esta empresa y las dificultades para armar la grilla derivaron en la cancelación del encuentro.

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