El Banco Central confirmó que continuará enfocando su estrategia en la compra de divisas para responder a la demanda de pesos y fortalecer el nivel de reservas internacionales.
La entidad explicó que la expansión monetaria dependerá de la capacidad del organismo para sumar dólares a sus activos, en un contexto donde considera que todavía existe una demanda de dinero inferior a la esperada.
Desde la autoridad monetaria indicaron que el actual esquema busca aprovechar la estabilidad alcanzada en distintas variables macroeconómicas para avanzar con mayor eficiencia en la acumulación de reservas. Según el organismo, el escenario actual presenta menos tensiones entre los distintos objetivos económicos en comparación con los años 2024 y 2025, períodos atravesados por mayores desequilibrios y dificultades financieras.
Los lineamientos fueron desarrollados en el Informe de Política Monetaria (IPOM) correspondiente a marzo de 2026, elaborado por las áreas técnicas del Banco Central. Allí se expone un análisis de la situación económica local e internacional y se justifican las medidas adoptadas en función de la meta oficial de estabilidad de precios.
El documento sostiene que la acumulación de reservas viene evolucionando por encima de lo proyectado inicialmente. Hasta mediados de mayo de 2026, el Banco Central había comprado más de USD 7.600 millones en el mercado cambiario, cifra equivalente a cerca del 75% del objetivo anual mínimo previsto.
Además, el organismo remarcó que las intervenciones diarias representaron aproximadamente el 10% de las operaciones cursadas en el sistema SIOPEL, sin provocar tensiones relevantes sobre la cotización del dólar.
El informe atribuye esta situación al proceso de corrección de desequilibrios macroeconómicos implementado durante los últimos dos años. En ese período, la política económica estuvo orientada al saneamiento del balance del Banco Central, la eliminación de la asistencia monetaria al Tesoro y la recomposición de precios relativos.
Según el análisis oficial, el equilibrio fiscal, junto con la reducción de la emisión monetaria para financiar al Estado y otras medidas de ordenamiento económico, contribuyó a desacelerar la inflación.
En materia fiscal, el reporte destacó que el Sector Público Nacional alcanzó en el primer trimestre de 2026 un superávit primario de $5,5 billones, equivalente al 1,2% del Producto Interno Bruto ajustado por estacionalidad.
El Banco Central también señaló que la disciplina fiscal y monetaria permite reducir el impacto de factores externos adversos, entre ellos las tensiones internacionales derivadas de conflictos geopolíticos recientes.
En cuanto al frente monetario, la entidad ratificó que mantiene el control de los agregados monetarios como referencia principal de su política. El agregado M2 privado transaccional alcanzó en abril el 5,6% del PIB, mientras que la Base Monetaria mostró una caída real promedio del 1,5% mensual durante el primer tramo del año.
Por último, el Directorio del Banco Central reiteró que continuará utilizando todas las herramientas disponibles para sostener la estabilidad de precios y adaptar la política monetaria ante eventuales cambios en el escenario local o internacional.
