La inflación en Estados Unidos mostró una desaceleración durante junio y alcanzó un aumento interanual del 3,5%, según los datos difundidos por la Oficina de Estadísticas Laborales – BLS -. El resultado representó el menor avance mensual de los precios en los últimos seis años y estuvo impulsado principalmente por la caída en los valores de la energía, en un contexto marcado por una pausa temporal en el conflicto de Medio Oriente.
El índice de precios al consumidor (IPC) quedó por debajo de las expectativas del mercado, que anticipaban una suba del 3,8%, y registró una reducción de siete décimas respecto de mayo, cuando la inflación había llegado al 4,2%. De esta manera, el indicador interrumpió la tendencia ascendente que había mostrado durante los meses anteriores.
Uno de los principales factores detrás de la desaceleración fue el comportamiento del sector energético. Durante junio, los precios de la energía aumentaron un 15,7% en comparación interanual, aunque ese incremento fue considerablemente menor al registrado en mayo, cuando había alcanzado el 23,1%. Dentro de este grupo, el precio de la nafta tuvo una suba del 26,7%, frente al 40,5% del mes anterior.
En la comparación mensual, los precios registraron una caída del 0,4%, la primera baja desde mayo de 2020. Este resultado significó una diferencia de nueve décimas frente al crecimiento del 0,5% observado en mayo y también estuvo por debajo de las previsiones de los analistas, que esperaban una disminución más moderada del 0,1%.
Según el informe de la BLS, el retroceso mensual estuvo explicado principalmente por la reducción en los costos energéticos, que compensó los aumentos registrados en otros rubros, especialmente vivienda y alimentos. La baja estuvo relacionada con la reducción de los precios de la energía tras el acuerdo temporal de paz en Medio Oriente y la reapertura del estrecho de Ormuz.
El índice energético cayó un 5,7% durante junio, la mayor reducción mensual desde abril de 2020. Entre sus componentes, la nafta bajó un 9,7%, la electricidad retrocedió un 1% y el fueloil disminuyó un 9,2%. En cambio, el precio del gas mostró un incremento leve del 0,5%.
Por otra parte, la inflación subyacente —que excluye los sectores de alimentos y energía por su mayor volatilidad— registró un aumento interanual del 2,6%, tres décimas menos que el 2,9% alcanzado en mayo. En la medición mensual, este indicador no presentó cambios respecto del período anterior.
Entre los productos y servicios que mostraron bajas durante junio se destacaron los seguros de automóviles, las comunicaciones, la indumentaria, la atención médica y los vehículos usados. En contraste, algunos sectores como recreación, mobiliario, gastos del hogar y cuidado personal registraron incrementos durante el mes.
El comportamiento del IPC de junio reflejó un cambio respecto de abril y mayo, cuando las tensiones en Medio Oriente habían contribuido al aumento de los precios, especialmente en el área energética. La reducción temporal del conflicto tuvo el efecto contrario durante este período, aunque la evolución de la inflación en julio dependerá del desarrollo de la situación internacional y de los precios energéticos.
