A través de la Resolución 80/2026, se habilitó en Argentina la comercialización de una nueva variedad de maíz genéticamente modificado, desarrollada para brindar protección frente a determinadas especies de insectos lepidópteros que afectan al cultivo.
Esta autorización busca ampliar las herramientas disponibles para los productores agrícolas, permitiéndoles contar con nuevas soluciones tecnológicas que contribuyan al manejo eficiente de plagas de importancia económica y favorezcan la estabilidad del rendimiento productivo del maíz en el país.
La aprobación fue concedida luego de que el producto superara las instancias de evaluación correspondientes ante los organismos técnicos competentes. La Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) llevó adelante el análisis relacionado con la seguridad ambiental y agropecuaria; el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) evaluó los aspectos vinculados a la aptitud para consumo humano y animal; mientras que la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional estudió las posibles implicancias comerciales y su relación con los mercados externos.
El trámite regulatorio comenzó menos de seis meses antes de la autorización final, reflejando la relevancia estratégica que tiene para Argentina la incorporación de innovaciones biotecnológicas aplicadas al sector agropecuario. Esta decisión se suma a una trayectoria de más de tres décadas de análisis científicos y controles regulatorios que posicionan al país entre los referentes internacionales en esta materia.
Las evaluaciones realizadas confirmaron que la tecnología cumple con los requisitos establecidos por los marcos normativos y científicos vigentes, permitiendo avanzar con su aprobación para uso comercial.
Con esta medida, Argentina se convierte en el primer país a nivel mundial en autorizar esta nueva tecnología aplicada al cultivo de maíz, fortaleciendo su liderazgo en la adopción de herramientas biotecnológicas para la producción agropecuaria.
