Holanda ’74: La Naranja Mecánica marca el fútbol total

La Selección de Holanda ’74, diseñada por Michels y liderada por Cruyff, enamoró con su fútbol total.

El Mundial de Alemania ’74, se convertiría en un torneo diferente a los demás. El campeonato seguiría el ritmo de juego impuesto por la Selección Holandesa. Dirigida por Michels y con Cruyff como estandarte de la apodada “Naranja mecánica”, creadora de un nuevo concepto: “el fútbol total”.

Fue una selección que aún perdura en la memoria, pese a perder dos finales, la de ese Mundial y la del siguiente, Argentina ’78. Holanda, a pesar de quedar dos veces a punto de ser campeona del mundo, logró algo que ninguna otra selección pudo, que un equipo de cualquier país fuera reconocido a pesar de finalizar segundo.

Aquel seleccionado, en el que jugaron futbolistas de la talla de Cruyff, Neeskens, Rep, Ressenbrink y Krol, pero además de esos grandes jugadores, en el equipo estaban hombres como el arquero Jongbloed, que llevaba el número 8 a la espalda y futbolistas de la talla de van Hanegem, Jensen, Haan, Rijsberger Suurbier y los hermanos van der Kerkhoff.

Aquel Seleccionado de Holanda, inventó la presión adelantada, porque jugaba con extremos, porque todo el equipo atacaba y defendía al mismo tiempo, porque revolucionó el patrón de juego existente hasta ese momento, porque fue pionera en no poner un 9 puro, o porque intercambiaba las posiciones dentro del campo sin importar si uno era delantero o defensa.

La primera clave era la preparación física aplicada a una idea futbolística y el juego colectivo era la máxima, y en ese colectivismo se alineaban todos los aspectos necesarios y todas las respuestas para desarrollar el fútbol buscado: defensa y ataque, con el pressing como vínculo y arma principal de ambos.

La posesión de la pelota, la presión sobre el rival, los pases, toques y triangulaciones hasta llegar al área rival y una característica única, todos jugaban de todo hicieron de este seleccionado, algo único. No había defensores, no había volantes, no había delanteros. Los jugadores ocupaban todas las posiciones en el campo. Si un lateral subía, el hueco que dejaba era rápidamente cubierto.

La perfección en el fútbol, la Selección de Holanda ’74, la naranja mecánica que jamás olvidaremos.

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