La Legislatura porteña aprobó un plan de desendeudamiento destinado a personas con atrasos superiores a dos meses en el pago de tarjetas de crédito o préstamos personales. A partir de esta medida, los clientes del Banco Ciudad podrán acceder a un esquema de regularización que, según se aclaró, no constituye un nuevo crédito tradicional.
El programa está dirigido a residentes de la Ciudad de Buenos Aires con al menos dos años de domicilio registrado, ingresos familiares que no superen los 3,6 millones de pesos, que no posean más de un inmueble y que no hayan realizado compra de dólares durante el período de mora.
Antes de su implementación, la normativa deberá ser reglamentada en un plazo de 30 días. Una vez definidas las condiciones finales, el Banco Ciudad habilitará formalmente la inscripción al plan.
El esquema también contempla la posibilidad de incluir deudas contraídas con otras entidades financieras, aunque cada caso será evaluado de manera individual. Quedan alcanzadas únicamente las obligaciones vinculadas a tarjetas de crédito o préstamos personales regulados por el Banco Central, excluyendo a las billeteras virtuales.
Podrán ingresar quienes figuren en la Central de Deudores del Banco Central con atrasos de entre 60 y 180 días. En la versión original del proyecto se incluía a deudores con atrasos mayores, pero finalmente esos casos fueron excluidos del texto aprobado. También quedaron fuera quienes integran la categoría de “irrecuperables”, es decir, con más de un año de mora.
Para acceder al beneficio, los solicitantes deberán acreditar ingresos familiares inferiores a diez salarios mínimos, lo que actualmente equivale a unos 3,6 millones de pesos mensuales y que ascenderá a 3,7 millones desde julio. Además, la cuota total de deuda no podrá superar el 30% del ingreso del hogar, lo que implica que el monto máximo financiable rondaría los 1,1 millones de pesos para quienes se ubiquen en el tope permitido.
El plan establece que los nuevos créditos tendrán como único destino la cancelación o refinanciación de pasivos existentes en entidades reguladas. Las condiciones prevén una tasa nominal anual fija de hasta el 35% y un plazo mínimo de devolución de 24 meses, aunque el costo financiero total dependerá de cada operación.
Como incentivo para la adhesión del sistema financiero, las entidades participantes recibirán una reducción del 50% en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos aplicado a los intereses generados por estos préstamos.
Los interesados tendrán un plazo de 60 días desde la puesta en marcha del programa para solicitar su incorporación, una vez que la reglamentación sea oficializada dentro de los 30 días posteriores a la promulgación de la ley.
Un informe de la consultora Analytica señala que la Ciudad de Buenos Aires presenta un nivel de morosidad del 16,1% sobre el total de endeudados, uno de los más bajos del país, en contraste con provincias del norte donde el indicador alcanza hasta el 35%, como en La Rioja.
