El afamado restaurante Chiquilín

Desde 1927 es heredero del estilo y la tradición del bodegón porteño. Por su cercanía a Tribunales y al circuito comercial y financiero, los mediodías de Chiquín convocan a juristas, profesionales y ejecutivos que disfrutan de su almuerzo en un marco de tranquilidad.

La historia del emblemático restaurante Chiquilín arrancó en el año 1927. Creado por dos socios italianos en el Nuevo Mercado Modelo, hoy Paseo La Plaza. Fue bautizado como Bachín y se especializaba en pastas con tuco y pesto. Cuando tuvo que mudarse por la demolición del mercado, sus socios se separaron y cambió el nombre. Desde  1986, ocupa la esquina de Sarmiento y Montevideo.

Las fotos de sus paredes muestran parte de la historia. Uno de los socios italianos se quedó con el restaurante y el otro, usó el nombre Bachín para una fábrica de mamparas de lluvia que duró hasta hace poco.

Lo bautizó Chiquilín, en honor a Pablito, un pibe que iba a vender flores. Era casi una leyenda, tal es así, que su historia inspiró el temaChiquilín de Bachín, con letra de Horacio Ferrer, compuesta por Astor Piazzolla, un habitué del lugar.“Por las noches, caras sucias/de angelito con bluyín, /vende rosas en las mesas/del boliche de Bachín”, dice la letra.

Por la noche, el ambiente de refinada bohemia, decorado con fotos y pinturas de la cultura rioplatense, ofrece un clima de distensión, al que concurren destacados personajes del espectáculo, la música y la prensa, así como el turista exigente ávido de conocer los lugares preferidos por los porteños.

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