La UEFA mantuvo la falta de confianza a pesar de retirar el proyecto de inversión privada

La UEFA endureció su postura contra el presidente de la FIFA al asegurar que dejó de confiar en su gestión, pese a que finalmente dio marcha atrás con el polémico plan que buscaba incorporar capital privado en la explotación comercial de las principales competiciones internacionales.

Cuando resta menos de un año para que concluya su mandato y con las elecciones previstas para marzo de 2027 —en las que, por el momento, no tiene rivales—, el organismo europeo sostuvo que el dirigente incumplió los compromisos asumidos al impulsar una iniciativa que describió como improvisada, poco transparente y diseñada sin consenso. Además, señaló que la pérdida de credibilidad no solo afecta a la UEFA, sino también a numerosas asociaciones que integran la comunidad futbolística mundial.

La controversia se desactivó parcialmente el viernes por la noche, cuando el presidente de la FIFA anunció la cancelación del proyecto que contemplaba la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva sociedad destinada a administrar los derechos comerciales y la organización de eventos de la entidad, incluida la Copa del Mundo, con participación de inversores privados.

En el comunicado en el que confirmó la retirada de la propuesta, el máximo dirigente del organismo reconoció que, tras escuchar las distintas posiciones, quedó en evidencia que la iniciativa había generado una fuerte división y ya no respondía al propósito con el que había sido concebida. La decisión llegó en un contexto de creciente presión por parte de varias federaciones nacionales y después de la renuncia de uno de sus principales colaboradores, Carlos Cordeiro.

El proyecto, dado a conocer apenas unos días antes, provocó un rechazo generalizado dentro del fútbol internacional. La UEFA encabezó la oposición y había advertido, de forma unánime, que sus asociaciones podrían abstenerse de disputar futuras competiciones organizadas por la FIFA, incluido el Mundial, si la propuesta seguía adelante.

En una declaración difundida posteriormente, la confederación europea, que representa a 55 federaciones nacionales, calificó el retiro del plan como un triunfo para el fútbol. No obstante, aclaró que la decisión constituye solo el primer paso y que el verdadero desafío será reconstruir la confianza entre la FIFA y sus miembros.

La organización presidida por Aleksander Ceferin consideró que la iniciativa suponía abrir la puerta a la participación de capitales privados en uno de los activos más valiosos del fútbol mundial, lo que, a su juicio, incrementaba el riesgo de una excesiva comercialización del deporte y alimentaba dudas sobre posibles conflictos de intereses.

En ese contexto, recordó que antes de asumir la presidencia de la FIFA en 2016 el actual mandatario había prometido una gestión basada en la transparencia y había asegurado que los recursos económicos del organismo pertenecían a todas las asociaciones afiliadas. Según la UEFA, esas promesas no fueron respetadas y el proyecto pretendía imponerse sin la claridad ni el consenso necesarios.

La entidad europea también planteó una alternativa para fortalecer el desarrollo del fútbol sin recurrir a inversores externos. Propuso aprovechar parte de las reservas financieras de la FIFA, estimadas en unos 5.000 millones de dólares, para ampliar el programa FIFA Forward y destinar mayores recursos al crecimiento del deporte en las 211 federaciones miembro.

En ese sentido, sostuvo que existen fondos suficientes para impulsar el fútbol de base y apoyar a todas las asociaciones nacionales sin necesidad de ceder el control de los principales activos comerciales del organismo. Para la UEFA, la prioridad debe ser invertir los recursos ya disponibles en beneficio del desarrollo global del fútbol, en lugar de recurrir a mecanismos que impliquen la participación de capital privado.

Compartir