Rusia: Se tensan las relaciones con Japón y el Reino Unido

Rusia reclamó a Japón que retire de su territorio los sistemas de lanzamiento estadounidenses Typhon instalados en la isla de Kyushu. La postura fue comunicada por María Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, quien cuestionó la presencia de este tipo de armamento y advirtió sobre sus posibles consecuencias para la seguridad regional.

Según explicó la funcionaria, Moscú presentó el 3 de septiembre una protesta formal ante las autoridades japonesas, tanto en Rusia como en Japón. El reclamo estuvo relacionado con el despliegue de los sistemas Typhon, capaces de emplearse para el lanzamiento de misiles de alcance intermedio y corto.

Zakharova sostuvo que la presencia de estos equipos militares no puede justificarse mediante ejercicios o actividades de entrenamiento y reclamó que sean retirados del territorio japonés.

En paralelo, la portavoz rusa vinculó el planteo con cuestiones históricas aún pendientes entre ambos países. En particular, pidió a Tokio que reconozca los resultados derivados de la Segunda Guerra Mundial, incluidos los aspectos territoriales relacionados con las islas Kuriles del Sur. También cuestionó el proceso de fortalecimiento militar japonés y reclamó que el país abandone lo que Moscú considera una política de remilitarización.

Días antes, el 1 de septiembre, Zakharova ya había advertido durante una conferencia de prensa realizada antes del Foro Económico Oriental de Vladivostok sobre la posición rusa frente al despliegue de estos sistemas. De acuerdo con sus declaraciones, Moscú había comunicado a la representación diplomática japonesa que la instalación de ese armamento, incluso si se realiza en el marco de maniobras militares, constituye una amenaza para la seguridad rusa.

En otro frente, la Cancillería rusa informó que convocó a la encargada de negocios británica en Moscú, Danae Dholakia, debido al incremento del respaldo militar de Reino Unido a Ucrania.

El reclamo ruso se produjo después de que, el 24 de agosto, la oficina del primer ministro británico Andy Burnham comunicara que se había autorizado a la empresa de defensa MBDA a difundir información clasificada relacionada con componentes británicos del misil de crucero de largo alcance SCALP.

Desde Moscú sostienen que esos datos podrían facilitar a Ucrania el ensamblaje de este tipo de armamento. En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso cuestionó duramente la política británica hacia el conflicto y afirmó que las acciones de Londres contribuyen, según su interpretación, a prolongar y ampliar las hostilidades en lugar de favorecer una salida política.

Durante la reunión con Dholakia, las autoridades rusas señalaron además que Moscú se reserva la posibilidad de adoptar medidas de respuesta que considere necesarias, invocando su derecho a la defensa propia.

Finalmente, la Cancillería rusa advirtió que cualquier instalación militar británica ubicada en territorio ucraniano que sea utilizada para realizar ataques contra Rusia podría ser considerada por Moscú como un objetivo militar legítimo.

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