Inflación vs. salarios por qué el consumo interno se debilita, según datos oficiales

La pérdida de dinamismo del consumo interno se vincula, en gran parte, al deterioro del poder adquisitivo de los salarios, una situación que se evidencia al contrastar los datos oficiales de inflación con la evolución de las remuneraciones.

De acuerdo con el INDEC, la inflación de marzo se ubicó en 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), difundida por el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, mostró un incremento de 2,4% en el mismo período. Al analizar el acumulado trimestral, la tendencia se mantiene: la inflación alcanzó 9,4%, frente a una suba salarial de 8,6%, según muestran los datos.

Este desfasaje refleja una pérdida de poder de compra de los salarios frente a la inflación, lo que impacta directamente en la disponibilidad de ingresos de los hogares y, en consecuencia, en el consumo de bienes y servicios.

El RIPTE presenta ciertas particularidades metodológicas: incluye salarios de trabajadores con una antigüedad igual o superior a 13 meses, contempla empleos del sector privado y del sector público que hayan transferido sus cajas previsionales al SIPA, y solo considera componentes remunerativos sujetos a aportes a la seguridad social. Además, toma como referencia los ingresos hasta el tope imponible establecido para contribuciones personales.

En este contexto, el menor “ingreso disponible” tras cubrir obligaciones básicas reduce la capacidad de compra de las familias, lo que repercute en la actividad comercial e industrial. Si bien desde el Gobierno se advierte que el RIPTE no siempre refleja de manera completa la evolución salarial, se reconoce que sus datos permiten observar una tendencia general del comportamiento de los ingresos.

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