View Master: Un viaje a otra dimensión en tus manos

Mucho antes de que la realidad virtual se asociara con dispositivos digitales, existió un visor capaz de producir una sensación de profundidad utilizando una tecnología completamente mecánica. El View-Master, desarrollado por William Gruber a fines de la década de 1930, permitió que millones de personas contemplaran fotografías estereoscópicas de lugares, personajes y escenas que parecían adquirir una dimensión adicional.

El funcionamiento se basaba en un principio óptico conocido como visión binocular. Los discos contenían pequeñas imágenes fotográficas organizadas en pares. Al mirar cada imagen a través del visor correspondiente, los ojos recibían perspectivas ligeramente diferentes y el cerebro las combinaba, generando la impresión de profundidad.

Los discos ofrecían una enorme variedad de contenidos. Podían mostrar paisajes famosos, animales, ciudades y otros escenarios que permitían realizar pequeños viajes imaginarios sin abandonar la casa. El sistema recuperaba una idea que ya había sido utilizada por los antiguos estereoscopios, pero incorporaba un formato más práctico y atractivo para el público.

En Argentina, el View-Master terminó adquiriendo un lugar especial entre los objetos tecnológicos y juguetes que despertaban curiosidad. No era necesariamente un producto cotidiano que todos tuvieran en casa, por lo que disponer de uno podía convertirlo en el centro de atención durante una reunión familiar o una tarde entre amigos.

La forma de utilizarlo también contribuía a su encanto. Había que colocarse frente a una fuente de luz, sostener el visor y utilizar la pequeña palanca lateral para avanzar por las imágenes. Cada movimiento hacía pasar el disco hasta la siguiente fotografía, acompañado por un sonido característico que muchos usuarios recuerdan décadas después.

La experiencia tenía además un componente social. Cuando había varias personas interesadas en mirar el mismo disco, era necesario turnarse. Los chicos podían discutir por quién tendría el visor primero o descubrir juntos las imágenes que aparecían en cada posición.

El sistema también tuvo aplicaciones que fueron mucho más allá del entretenimiento. Durante la Segunda Guerra Mundial, distintas versiones del dispositivo fueron utilizadas por las fuerzas armadas estadounidenses con fines de entrenamiento, demostrando que aquella tecnología podía servir para presentar información visual de una manera diferente.

Con el avance de la fotografía digital, los videojuegos y posteriormente la realidad virtual, el View-Master dejó de representar la vanguardia tecnológica. Sin embargo, su funcionamiento continúa resultando fascinante precisamente por su sencillez.

Encontrar uno de esos visores muchos años después puede devolver inmediatamente a una época en la que descubrir una nueva imagen era una experiencia pausada. Un pequeño disco, una fuente de luz y un mecanismo manual alcanzaban para transformar una fotografía en una ventana hacia otro lugar.

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