Moby Dick Buenos Aires: Un espacio y muchas opciones para disfrutar

La propuesta de Moby Dick Pub & Grill cambia de ritmo a medida que avanza el día. El espacio de la Costanera Norte reúne restaurante, after office y vida nocturna en una misma dirección, con el Río de la Plata como escenario.

La relación entre la Costanera Norte y la noche porteña tiene una larga historia. En este sector de la ciudad, el movimiento del río, el paso de los aviones que llegan y parten desde Aeroparque y la actividad nocturna forman parte del paisaje habitual. En ese contexto, Moby Dick se instaló como uno de los lugares con mayor continuidad dentro del circuito gastronómico y nocturno de la zona.

El ambiente acompaña esa transformación. El interior combina una inspiración británica con maderas oscuras, iluminación tenue y elementos vinculados con el universo náutico. Los grandes ventanales, en tanto, permiten mantener una conexión permanente con el paisaje del Río de la Plata.

Durante el día, el perfil es principalmente gastronómico. A partir del mediodía, el establecimiento recibe a quienes buscan almorzar, ya sea por cuestiones laborales, en reuniones de trabajo o en familia. Las mesas interiores conviven con espacios exteriores y terrazas.

La carta propone alternativas de diferentes estilos. Entre las opciones aparecen preparaciones como salmón ahumado y rabas, junto con platos más informales y abundantes, entre ellos hamburguesas de autor.

Cuando comienza a bajar el sol, el ambiente adquiere otra dinámica. Las reuniones posteriores al trabajo toman protagonismo y el lugar se convierte en una opción de after office para quienes buscan terminar la jornada junto al río. Las cervezas tiradas y los tragos de autor acompañan las tardes y primeras horas de la noche, mientras la terraza permite disfrutar del aire libre.

Los viernes y sábados llega el cambio más marcado. Cerca de las dos de la madrugada, el espacio deja atrás su formato de restaurante para convertirse en pista de baile. Las mesas se reorganizan, la iluminación se vuelve más tenue y la música pasa a ocupar el centro de la escena.

La programación queda entonces en manos de DJs, con una selección que puede recorrer diferentes estilos, desde clásicos del rock hasta cachengue y canciones de pop contemporáneo. La actividad nocturna se prolonga hasta las 5 de la mañana.

Uno de los puntos centrales del establecimiento es su barra, que ocupa un lugar destacado dentro de la propuesta. La variedad de bebidas incluye una amplia selección de whiskies y licores importados, con más de 300 etiquetas. En los días de temperaturas elevadas, especialmente durante las jornadas en las que se utiliza la terraza, ganan espacio los cócteles frescos y los seltzers.

El atractivo de Moby Dick está también en la posibilidad de concentrar distintas etapas de una salida en un mismo sitio. En lugar de trasladarse de un restaurante a un bar y luego a un boliche, la propuesta permite comenzar con una comida, continuar con tragos y terminar bailando sin cambiar de dirección.

A eso se suma su ubicación frente al agua y la disponibilidad de estacionamiento propio, dos características que completan una propuesta pensada para quienes prefieren resolver una salida completa sin alejarse de la Costanera Norte.

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